Durante marzo de este año, la combinación de tensiones geopolíticas (principalmente en torno a Irán y Ormuz), incertidumbre económica y temor a un repunte de la inflación pusieron a prueba la paciencia de algunos inversores. (View Highlight)
Las bolsas sufrieron caídas significativas, el MSCI World Index en euros cayó un 4,05 %, aumentó la volatilidad, el VIX Index (indicador de volatilidad, también llamado el índice del miedo, o fear index) llegó hasta 31,1 puntos, y volvieron a aparecer titulares que anticipaban una crisis inminente. (View Highlight)
Como suele ocurrir en estos momentos, recibimos consultas de clientes preocupados por la evolución de los mercados y algunos nos preguntaron si tenía sentido reducir la exposición a la renta variable estadounidense para protegerse de posibles caídas adicionales. (View Highlight)
La preocupación era comprensible. Cuando los mercados bajan, resulta natural pensar que esta vez puede ser diferente y que lo prudente es actuar antes de que la situación empeore. (View Highlight)
Sin embargo, apenas unas semanas después, en abril, los mercados recuperaron gran parte del terreno perdido y los escenarios más pesimistas que parecían inevitables dejaron de ocupar las portadas. (View Highlight)
Precisamente en medio de esa incertidumbre, el 19 de marzo, publicamos nuestro artículo “La asignación táctica te hace perder rentabilidad”, en el que recordábamos por qué modificar una cartera en función de las expectativas sobre la evolución de una región, un sector o un mercado suele ser una decisión difícil de acertar y que, de media, tiende a perjudicar la rentabilidad a largo plazo. (View Highlight)
La experiencia de marzo y abril nos ofrece un ejemplo reciente de un fenómeno recurrente en los mercados: las caídas suelen generar predicciones muy negativas sobre el futuro, pero los mercados no esperan a que se disipe la incertidumbre para recuperarse. (View Highlight)
De hecho, gran parte de las mejores sesiones bursátiles suelen concentrarse precisamente en los periodos de mayor pesimismo. (View Highlight)
Ante la incertidumbre de los primeros meses del año nuestros clientes se han comportado de forma excelente. Las aportaciones netas de nuestros clientes continúan sin seguir al mercado. (View Highlight)
Con datos hasta mayo de 2026, observamos que apenas hay relación (coeficiente de determinación r2 = 7,3 %) entre la rentabilidad de los últimos 12 meses de la cartera 6/10 y las aportaciones netas sobre el volumen gestionado. (View Highlight)
Como muestra el siguiente gráfico, los puntos aparecen muy dispersos y apenas existe una tendencia lineal, lo que indica que el comportamiento de las aportaciones de nuestros clientes es prácticamente independiente de la evolución reciente de los mercados. (View Highlight)
Tras descender desde niveles cercanos al 61 % hasta mínimos en 2021, el r² repuntó temporalmente durante 2022 y 2023, coincidiendo con la incertidumbre generada por las caídas de los mercados en 2022 (invasión de Ucrania). (View Highlight)
En conjunto, estos resultados refuerzan la conclusión de que nuestros clientes siguen realizando sus aportaciones con independencia de la evolución reciente de los mercados. (View Highlight)
No obstante, hemos observado una ligera subida de clientes que reducen su perfil inversor en los primeros meses del año 2026. (View Highlight)
De media en 2025 hubo un 0,42 % de media mensual y en los primeros 3 meses de 2026 hubo un 0,58 % de media mensual. Aunque es un porcentaje muy bajo, queremos recordar que este comportamiento tiende a reducir la rentabilidad a largo plazo. (View Highlight)
Es importante recordar que el hecho de que los mercados recuperaran rápidamente las caídas de marzo no significa que esa recuperación fuera inevitable. (View Highlight)
En el momento en que se produjeron las caídas, nadie sabía con certeza cuándo terminaría la bajada ni cuánto podría prolongarse. De hecho, algunas de las mayores caídas de la historia han tardado varios años en recuperarse. (View Highlight)
En nuestro artículo “Esta caída ha sido normal” explicamos que las caídas forman parte del comportamiento habitual de los mercados. Analizando la evolución histórica del índice global MSCI World desde 1970, observamos que se han producido múltiples descensos superiores al 20 %, e incluso algunos cercanos al 50 %, antes de que los mercados volvieran a alcanzar máximos anteriores. (View Highlight)
La lección no es que las caídas siempre se recuperan rápidamente, sino que son una parte normal de la inversión y que resulta extremadamente difícil anticipar tanto el inicio de una caída como el momento de la recuperación. (View Highlight)
Por este motivo, las decisiones de reducir riesgo tras una bajada suelen acabar perjudicando la rentabilidad a largo plazo. Cuando la incertidumbre es máxima y las noticias son más negativas, los mercados suelen haber incorporado ya gran parte de esas preocupaciones en los precios. (View Highlight)
La mejor defensa frente a esta incertidumbre sigue siendo la misma: mantener una cartera adecuada al perfil de riesgo de cada inversor y aceptar que las caídas, aunque incómodas, forman parte del camino hacia una mayor rentabilidad esperada a largo plazo. (View Highlight)
Si una caída normal te genera inquietud, es muy posible que cuando llegue una caída inusualmente alta (que eventualmente llegará) no puedas soportarla y decidas vender en el peor momento, cayendo en lo que se llama el sesgo por comportamiento. (View Highlight)
Puedes hacer la siguiente comprobación: ¿serías capaz de aguantar unas pérdidas mensuales o anuales como las que aparecen en la siguiente tabla? (para las carteras de menos de 10 mil € o más de 100 mil € los datos son muy similares): (View Highlight)